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Avivando el fuego - Predicacion

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Predicas Cristianas | Mensajes Cristianos

En las Escrituras se habla de muchas clases de fuego, pero uno de ellos, el fuego de Dios en los creyentes, debe ser atendido y avivado en estos días de apostasía.

"Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo, respondió Juan diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará" (Lucas 3:15-17)..

Palabras de nuestro Señor Jesucristo: "Fuego vine a echar en la tierra". Esto dijo nuestro Señor, son sus palabras. ¡Bendito Jesús! "Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?" (Lucas 13:49).

Señor, tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. No hay ni una sombra de variación en tu persona ni en tu obra gloriosa. Te bendecimos, Señor. Nosotros sabemos que no hay Dios fuera de ti. ¡Gloria a tu nombre! Que no hay Salvador fuera de nuestro Señor Jesucristo. ¡Gracias, Señor! Que tu Santo Espíritu nos socorra esta mañana para compartir tu palabra. Ayuda, Señor, a tu siervo para compartir y a tu pueblo para recibir tu preciosa palabra. ¡Bendito eres tú, Señor!¡Bendito es el nombre del Señor!

El fuego en las Escrituras

Hermanos: estas palabras de nuestro Señor nos inspiren esta mañana. Él dijo que había venido a la tierra a echar fuego sobre la tierra. El fuego está asociado con el Señor, está asociado con Dios de distintas maneras en la Escritura. Todos conocemos la historia de la zarza. Cuando la zarza ardía y Moisés se acercó y Dios le habló desde la zarza ardiendo, la zarza no se consumía. Pero desde ese lugar habló en llama de fuego el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob para enviar a su siervo Moisés.

El profeta Ezequiel, cuando ve la visión del trono de Dios en el cap. 1, dice que era como una semejanza de fuego en derredor de ese trono establecido en el cielo. También Isaías, vio cómo, con un carbón encendido sacado del altar que estaba delante del trono de Dios, viene un ángel, un serafín hacia él, porque hay fuego delante de Dios.

El profeta Habacuc lo dice con estas palabras, con respecto también al trono de Dios: "Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder. Delante de su rostro iba mortandad, Y a sus pies salían carbones encendidos. Se levantó, y midió la tierra; Miró, e hizo temblar las gentes..." (Hab. 3:3-6).

El fuego está asociado con el poder, con la majestad, con la autoridad de nuestro Dios.

Juan, cuando vio al Señor Jesús en la isla de Patmos, dice que los ojos del Señor eran como llama de fuego. Cuando uno ve a una persona no se fija primero en su ropa, ni en sus pies, ni en su cabeza. Lo que más llama la atención es la mirada. Si alguien nos mira con amor, lo sabemos; si alguien nos mira enojado, lo sabemos. Los ojos del Señor impresionaron a Juan y cayó como muerto a sus pies. Sus ojos eran como llama de fuego.

Pero ese no es nuestro tema esta mañana.

El fuego de la prueba

El fuego en la Escritura también está asociado con la prueba. En Isaías dice: "Cuando pases por el fuego, no te quemarás ... cuando pases por las aguas, yo estaré contigo" (Is. 43:2). "Cuando pases por el fuego, no te quemarás", porque cuando el Señor está con nosotros, ni el fuego puede arder en nosotros. Hay fuegos de prueba. "Amados - dice el apóstol Pedro - no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese" ... Esto ocurre en el mundo entero: hay una prueba permanente sobre todos los hijos de Dios. Y en el primer siglo, una prueba de fuego y de persecución había sobre la iglesia de Dios.

Pero también nuestra fe es probada. Así como el oro se prueba con fuego, así también nuestra fe ha de ser probada por fuego.

Pero no es tampoco el fuego de prueba el tema ahora.

En el libro de Daniel se registra el caso de tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego. Ellos declararon: "El Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo". Ellos pasaron por el fuego, pero no se quemaron, ni olor a humo salió en ellos. También en Corintios dice que la obra de cada uno, el fuego la probará. El fuego de prueba revelará la realidad de la obra de cada uno, de la fe de cada creyente. El fuego de Dios, el fuego de la prueba viene sobre cada creyente.

Pero no es nuestro tema tampoco el fuego de la prueba esta mañana.

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