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La masturbación - Estudio Bíblico




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Romanos 6:23

La masturbación como acto, no es un pecado, pero lo que acompaña a la masturbación sí lo es, y además es una puerta abierta a la lujuria. Recordando que la lujuria da sus primeros pasos por los ojos y el pensamiento que estén lejos de la voluntad de Dios. Nos explicamos.

Para poder llegar a tener un orgasmo, el individuo debe además de acompañarse de la acción física directamente en su aparato reproductor (sexo), de pensamientos sensuales que le lleven al final. Dentro de esta segunda parte, que sabemos no es separada de la primera, se acompañan muchas veces pensamientos de hombres o mujeres que son alcanzados por material pornográfico, personajes que detrás de sus vidas, se presentan vidas desconocidas y oscuras y que influyen a la larga en las personas que usan dicho material.

Por otro lado a veces esos pensamientos son de personas muy cercanas a uno y/o de personas que tienen una vida marital normal pero que pasan a ser parte de nuestros sueños, fantasías o pensamientos, en esos momentos de aquel que se efectúa la masturbación. 

Otro lado tenemos en los casos que personas que tienen una relación con el sexo opuesto, ya sea de sentimientos y/o sexuales, a estas personas se les incluye en el pensamiento morboso para obtener el final de la masturbación. Pensamientos que a veces se acompañan de recuerdos en donde hubo un contacto físico que los llevó a una sensación física sensual.

Ese proceso “natural” muchas veces es el inicio a una sexualidad anormal, llevando a multiplicar los deseos sexuales a edades precoces y que por mala información llegan a tener una sexualidad anticipada, es decir antes del matrimonio. Esta etapa de la vida es marcada a posterior por experiencias traumáticas ajenas a todos aquellos que se iniciaron en la masturbación por referencias negativas e información nociva. Tenemos que dejar claro que muchas de las sensaciones de masturbaciones en edades juveniles radican de la mala información o libertinaje que acosa a ésta, la cuál por falta de temor a Dios se nutre de información que le glorifica.

En estudios muy recientes, se estima que el gran número de jóvenes (hombres) llegan a la masturbación no por el desarrollo físico normal, sino por el bombardeo nocivo de pornografía que se dirige a sus vidas, donde lejos está un gran índice en las jovencitas, las cuales aun guardan cierto temor. Por otro lado deseamos dejar claro que en Jesús, el normal desarrollo de la sexualidad, radica en una vida limpia, ajena de pornografía, y mala información sexual, para llegar al matrimonio virgen, y es allá donde en un sano y santo acto de entrega a Dios, la pareja entra en una sexualidad de glorificar, como el nos pide… y todo lo que hagáis hacedlo como al señor…..(Col. 3:23).

Reconocemos que a estas alturas de la humanidad, donde la juventud es bombardeada de información sexual, esta ha perdido esta noción de santidad y se han sentado las bases que la masculinidad es aquella en donde el hombre y hasta ahora la mujer, se miden por las actitudes animales del sexo fuera del matrimonio, y como decíamos al comienzo se inician desde edades precoces.

En Dios, la masturbación no es necesaria, pues no alimentamos la carne de donde radica la necesidad, sino que día a día nos alejamos de todo aquello que combate con lo espiritual. Esperamos sentar en usted las bases de una sana sexualidad, la cual le responderá la necesidad de la masturbación y considerar a esto una acción pecaminosa o no en su vida. Finalmente es necesario hacer hincapié que el sexo fue creado por Dios para ayudar impedir la “soledad” del hombre (Gen. 2:18.)

El sexo se hizo, claramente, para dos personas- que es el porque la masturbación va en contra del propósito de Dios para la sexualidad. En Proverbios 12:11, se nos dice claramente que “el que sigue a los vagabundos (los que tienen fantasías sexuales en este caso) es falto de entendimiento”. Pablo en 1ª Cor. 6:12, nos pide que vivamos en la realidad, no en la fantasía. También nos dice que no seamos dominados por nada. ¿existe remedio? La respuesta es sí. 

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