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El reino de Dios y su justicia

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"...Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas..."  Mateo 6:33 

Esta es una de las promesas de Dios que más escuchamos en predicaciones y ciertamente es muy alentadora y abarcadora. También me parece que aquí está la clave para tener una vida victoriosa en Cristo y ser totalmente libre de preocupaciones. Pero ¿cuántos de nosotros entendemos realmente lo que significa esto? ¿Qué nos quiso decir Jesús con esto? ¿Cómo lo aplicamos?

Para entender Mateo 6:33 debemos estudiar también su contexto. En Mateo 6:25-32 podemos encontrar una introducción a esta promesa del Señor cuando Jesús nos exhorta a no preocuparnos por las necesidades materiales como comida, vivienda y otras necesidades básicas. La forma en que describe estas necesidades y preocupaciones me hace entender que Jesús incluye toda necesidad posible que el ser humano pueda tener y no sólo las materiales. Incluso nos hace contraste con sus otras creaciones que son de menor valor e importancia que nosotros (ej. plantas, animales, etc. ).

Aquí Jesús nos dice que si El le provee todo lo que necesita a creaciones que son menos que nosotros que somos su máxima creación hechos a imagen y semejanza de Dios (Gen 1:26), en Mateo Capítulo 6 El nos conforta diciéndonos que El sabe de qué cosas tenemos necesidad antes de que se lo digamos e incluso antes de que nosotros mismos nos demos cuenta pues El es omnisciente. Cómo no nos va a suplir a nosotros todas las necesidades mucho más abundantemente que al resto de la creación?

Y si sabemos que Dios mismo nos creó a nosotros y al universo entero sabemos también que El es más que suficiente para suplir todo lo que necesitamos. En Romanos 8:32 nos confirma que El nos dará todas las cosas cuando el apóstol Pablo dice: "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas?". Así que si nuestro Padre Celestial nos dio lo más grande, importante y valioso en el universo, ¿por qué escatimaría en darnos también otras cosas? Somos tan importantes para Dios que dio la vida de su hijo amado Jesucristo para que nosotros tengamos vida abundante y nada nos falte.

También podemos entender que Jesús nos invita a que dependamos totalmente de El para todas las cosas y pongamos toda la confianza en El sabiendo que El siempre quiere y siempre puede obrar a nuestro favor. En el Salmo 37 encontramos una promesa que afirma a Mateo 6:33 (Salmo 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Y en el verso 34 nos dice "Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra"). Claramente vemos que Dios nos exige total dependencia y confianza en El, esta es la única forma en que los que servimos a Dios podemos tener victoria y tener una vida exitosa tanto en los asuntos espirituales como en los seculares. De esta forma podemos vivir libre de toda preocupación en fe sabiendo que el Señor proveerá todas las cosas.

En Mateo 6:33 Jesús nos muestra cómo alcanzar esta promesa de bendición indicándonos que debemos cumplir con dos condiciones para que veamos la realización de "todas estas cosas os serán añadidas". Estas son buscad primeramente el reino de Dios y segundo buscar su justicia. Ahora veremos individualmente que significa cada una de estas condiciones y cómo lograrlas. Primero nos dice que busquemos lo que requiere un esfuerzo de parte nuestra y sabemos que todo aquel que busca encuentra, como dice en Mateo 7:8 "Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." Si le pides al Señor que te muestre su reino y su justicia y de verdad lo estás buscando El lo traerá a ti.

El Reino de Dios

No aparece referencia directa al "Reino de Dios" en el Antiguo Testamento y este término es mencionado por primera vez en los 4 evangelios del Nuevo Testamento. Al comparar el evangelio según San Mateo con los otros 3 evangelios podemos ver que Reino de Dios y Reino de los Cielos son sólo sinómino de lo mismo. Es claro que el Reino de los Cielos es lo mismo que el Reino de Dios ya que cielos implica divinidad y sólo Dios es divino.

El hecho de que el término Reino de Dios sea introducido en los evangelios nos indica que el mismo viene a nosotros por causa del evangelio de Jesucristo y por eso no se había mencionado en el Antiguo Testamento ya que el Mesías aún no había venido a morar entre los hombres. Al tratar de buscar una definición a lo que es el Reino de Dios descubrí que es tan abarcador que me ha sido muy difícil de definir y que muchas partes de este van más allá de nuestra comprensión humana. No se puede esperar menos de algo tan grande y maravilloso como el Reino de Dios.

Aún así la Palabra de Dios nos ha dado suficiente información para poder saber las implicaciones del Reino de Dios en nuestras vidas y cómo podemos sacar provecho de él y participar en los asuntos del reino.

Primero sabemos que todo reino tiene un rey. Jesucristo el Rey de reyes (Apocalipsis 17:14) y nosotros seremos sus príncipes ya que el dice que reinaremos juntamente con El. Vemos esto cuando en Lucas 17 los fariseos le preguntan a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios y Jesús les dice que no será un lugar aquí o allá sino que el Reino de Dios está entre ellos. (Jesús estaba entre ellos) dando a entender que es un reino espiritual y no uno terrenal y que sólo El lo trae a ellos. También podemos ver un vínculo fuerte entre el Reino de Dios y su Justicia en el Salmo 97:2 cuando nos habla de cómo la justicia es cimiento de su trono indicando que su reino está basado en la justicia.

En Romanos 14:17 nos da una definición del Reino de Dios "porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo". Aquí menciona que la justicia es parte de su reino y nos dice que el Espíritu Santo juega una parte esencial en alcanzar el Reino de Dios. En Hechos 1:8 nos menciona que el Espíritu Santo nos dará el poder para testificar a otros de Cristo. Este es el consolador que Jesús promete en Juan 15:26 el que dará testimonio de El para evangelización de los inconversos.

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