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Siete principios básicos para recibir de Dios - Estudio Bíblico

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TEXTO BASE DEL ESTUDIO

"Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré..." Juan 14:13-14

A manera de Prólogo

Dios le bendiga amado hermano, que la paz del Señor en toda la expresión de su poder sea con usted y que cada día Dios le permita seguir creciendo en su conocimiento y en su gracia.

El objetivo de esta enseñanza es poder compartir la Palabra del Señor y que a través de la misma podamos conocer un poco más de lo que Dios dice en ella para beneficio de nosotros sus hijos.

Agradeciendo de antemano a mi Señor Jesús por la presente enseñanza y pidiéndole que este conocimiento sirva para afirmarnos mas como creyentes, a la vez que adquiramos ciertos principios que nos permitan llevar una vida triunfante en Cristo Jesús, y por ende, recibir repuestas a nuestras oraciones.

Hno. Román Ayoví Caicedo

Amados hermanos, al estudiar esta parte de la Palabra de Dios, el Señor Jesús abre una puerta para la consecución de cualquier petición que en su nombre se hiciese al Padre; lejos de considerar esta afirmación como discutible, es sin embargo necesario estudiar en profundidad el contexto en el cual se debe aplicar dicha afirmación.

En relación a estos versículos (Juan 14:13-14) podemos señalar que Jesús está otorgándole a sus discípulos la autoridad de hacer cosas mayores que las que el hizo, ya que él se constituía en el perfecto mediador ante Dios el Padre para lograr que los ruegos y peticiones de sus discípulos fuesen escuchadas en los cielos, de tal forma que estos pudiesen realizar milagros y  portentos muy superiores a los por él hechos.

Partiendo de esta premisa, sería importante señalar que las promesas de Dios, no son alcanzables o realizables solo con un deseo o buena voluntad de lograr u obtener algo de parte de Dios; sino que por el contrario se requiere el cumplimiento de algunos condicionantes de diferentes tipos para que Dios responda de forma categórica una petición.

Ante lo ya expuesto, nacen algunas preguntas ¿reciben los cristianos todo lo que piden tomando como única base los versículos ya mencionados?, ¿podemos recibir todo lo que pidamos sin importar nuestra forma de vida cristiana? ¿Es Dios acaso semejante a una fuente mágica donde se pide un deseo y automáticamente ya esta la respuesta sin importar el resto? Si así fuera dejaríamos fuera de contexto muchos otros consejos y exigencias dejadas por el Señor como principios fundamentales para que él responda a nuestras peticiones; y son algunas de estos principios los que van a ser parte del presente estudio y análisis bíblico.

Entre estos principios vamos a señalar los siguientes:

I. La obediencia
II. La obediencia continua
III. La exposición de nuestras necesidades
IV. La fe
V. El propósito de nuestras peticiones
VI. La constancia en nuestras peticiones
VII. La paciencia

Es importante señalar que estas no necesariamente son los únicos principios posibles para el desarrollo de temas relacionados al presente estudio, ya que otros hermanos pueden encontrar otros, de mucho o mas valor; pero para el presente estudio he considerado los arriba mencionados como principios importantes para el desarrollo de la temática
propuesta.

Vamos entonces, a estudiar cada una de los principios propuestos.

I. LA OBEDIENCIA

En el evangelio de Juan 15:7 al hablar Jesús de que él era la vid verdadera, introduce la enseñanza de la obediencia a su Palabra; es decir, a sus mandamientos como un condicionante primario para la obtención de nuestras peticiones hechas ante Dios, el Padre. Por lo consiguiente, la obediencia es un requisito indispensable para que Dios obre a nuestro favor, lo cual de  hecho descarta la aparente facilidad de lograr respuestas de Dios solo en base a los versículos 13 y 14 de Juan 14—“Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré)

Si nosotros echamos un vistazo a toda la Biblia, nos daremos cuenta que desde Génesis hasta Apocalipsis Dios a demandado obediencia a su pueblo, y no existe un solo versículo bíblico le prometa bendiciones a los desobedientes, al contrario su exhortación siempre a sido orientada a crear en el hombre el principio de la obediencia como requisito para una relación armoniosa entre este (el hombre) y Dios.

La palabra obediencia, es una palabra que denota el cumplimiento de la acción del verbo obedecer, el mismo que proviene del latín audire, que significa: Obedecer =

1. Cumplir la voluntad de quien manda.
2. Ceder un animal con docilidad a la dirección que se le da.
3. fig. Ceder una cosa inanimada al esfuerzo que se hace para cambiar su forma o su estado.
4. fig. Tener origen una cosa, proceder, dimanar.
5. OBEDECEDOR, RA; OBEDECIBLE; OBEDECIMIENTO.

Es decir amado hermano, que cuando la Biblia habla de obediencia, se refiere al cumplimiento de la voluntad de Dios; hace alusión a que nosotros podamos ceder de forma dócil a la nueva dirección que Dios le esta dando a nuestra vida, que podamos cambiar del estado espiritual que nos encontrábamos, al estado que sea conforme el propósito de Dios ¡alabado sea el Señor!

Deuteronomio 30:9-10 lo dice así: “y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tierra, para bien, porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozo sobre tus padres, Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios , para guardar sus
mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu dios con todo tu corazón y tu alma.

JESÚS, el perfecto modelo de obediencia.

Querido hermano, en el evangelio de Mateo en el capítulo 11 y verso 29, Jesús nos invita a aprender de él, ¨ Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.

Jesús siempre le reclamo obediencia a sus discípulos y a todos aquellos que a él se acercaban, ya que él tenia en si mismo el mayor testimonio de obediencia posible, ya que manifestaba que él no había venido a esta tierra ha hacer su voluntad, sino la voluntad de aquel que lo envió, es decir Dios, el Padre.

El apóstol Pablo escribiéndole a los Filipenses enfatiza la obediencia de Cristo como el pilar fundamental a través del cual alcanzo la exaltación de parte de Dios, Filipenses 2:8-9: “Y estando en la condición de hombre, se humillo a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es  sobre todo nombre,....

Amado hermano, la obediencia de Jesús fue tan notoria que el mismo Dios no pudo detenerse desde los cielos y tuvo que decir en Mateo 3:17: ¨Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi hijo amado, en quién tengo complacencia.

Si observamos detenidamente este versículo nos damos cuenta que el verbo sobre el cual cae la acción del hablante es el verbo complacer, que significa acceder: acceder al cumplimiento del deseo de otro; y cuando dice la Biblia: complacencia, está expresando el sentimiento de satisfacción que Dios manifiesta al observar la irrestricta obediencia de Jesús al plan divino  trazado por Dios de antemano para que Jesús le diera fiel cumplimiento.

Podemos concluir en esta parte señalando que: la obediencia es una parte muy fundamental en la relación del  creyente con Dios, ya que Dios siempre se ha complacido en la obediencia, y ha establecido la misma como requisito infaltable para obtener su favor y de forma concomitante a esto poder recibir la debida respuesta a nuestras peticiones.

II. LA OBEDIENCIA CONTINUA

Para desarrollar este principio vamos a tomar el versículo 16 del capítulo 15 de Juan, el cual dice “No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca ; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo  dé”.

Amado hermano, aquí podemos ver como el Señor Jesús busca en sus discípulos la continuidad de la obediencia, de la cual hablamos en la premisa anterior, de forma que no sólo a ellos sino también a nosotros nos manda a permanecer en los frutos del Espíritu; es decir, que el principio de la obediencia continua mas allá del solo obrar u obedecer, ya que hay creyentes que pueden  obedecer por un tiempo, ya sea por ciertas conveniencias o por propias perspectivas personales que los impula ser obedecedores ocasionales, es decir que obedecen de tiempo en tiempo dejando de lado el presente principio de la obediencia continua.

La palabra continuar proviene del vocablo latino continuare; el cual se lo puede entender en tres acepciones:

1. Proseguir uno lo comenzado
2. Durar, permanecer
3. Seguir, extenderse.

Podemos entonces decir que la obediencia continua no es otra cosa que la perseverancia en el buen obrar, es decir, proseguir en la obediencia comenzada, o en otras palabras, mantenerse obedeciendo a Dios, ya que muchas veces vemos creyentes que hacen imperfecta su obediencia, lo cual de hecho conspira en contra de nuestras intenciones de obtener una respuesta de parte  de Dios a nuestras peticiones.

Si vamos al libro de Apocalipsis capítulo 2, vemos que el Señor Jesús reconoce el trabajo de este siervo y todo lo positivo que este había aportado para la obra del evangelio ; pero parece ser que llego un momento en la vida de este en el cual su obediencia no fue continua, y el Señor le dice en el verso 4 “ Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor”, al parecer la  obediencia de este siervo no estaba siendo continua, lo cual había hecho o producido en él que el amor por Dios hubiese decaído, es importante señalar que Dios no le refuta pecados cometidos; pero sin embargo le manda a arrepentirse y a hacer las primeras obras, cabe una pregunta¿ arrepentirse de que?, de la falta de continuidad de su obediencia quizás lo cual le había hecho, con justa razón, ganarse una fuerte exhortación de parte del Señor.

III. LA EXPOSICIÓN DE NUESTRAS NECESIDADES

En el evangelio según Lucas, encontramos que en el capítulo 11 y versos 9 y 10, encontramos que el señor Jesús enseña a sus discípulos sobre la necesidad de pedir a Dios, y al mismo tiempo confirma en estos versículos de que Dios en efecto va a dar respuesta a nuestras peticiones. “Y yo os digo: Pedid y se os dará; buscad, y hallareis; llamad, y se os abrirá.  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

Hacer una petición consiste en poner delante de Dios una necesidad que requiere ser respondida en forma urgente o a veces en forma progresiva, en la medida en que se adecuan ciertas condiciones para una respuesta perfecta.

Si atendemos a la etimología de la palabra pedir, veremos que proviene de una palabra del latín, que significa:

1. Rogar o demandar a uno que dé o que haga una cosa de gracia o de justicia
2. Requerir una cosa, exigirla como necesaria o conveniente
3. Querer, desear, o apetecer.

Amado hermano, cuando nosotros pedimos a Dios estamos rogando o demandando que Dios haga algo, lo mismo que puede ser conveniente o necesario para cubrir necesidades o expectativas que en muchas ocasiones nos formamos respecto de muchas cosas, como pueden ser: ministerios, dones, frutos del Espíritu, sanidades, milagros, etc.

A veces podemos cometer un error ciertos cristianos, ya sea por falta de madurez o por escasez doctrinal, y decimos: “Dios conoce todas las cosas, y él sabe de mi necesidad; por lo tanto no es necesario estar siempre pidiendo por lo mismo”.

Amado hermano es una gran verdad que Dios conoce lo que nosotros necesitamos, como lo dice Mateo 6.8 “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”, el Salmo 44:21 dice “ ....Porque el conoce los secretos del corazón”, y él es quien escudriña la mente y el corazón, según Jeremías 11:20 y 17: 9 y 10, pero a pesar de todo mi amado hermano es necesario expresarle que es lo que nosotros necesitamos, Jeremías 33: 3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces” ya que él obra de acuerdo a nuestras peticiones; claro, sin que esto signifique  dejar de lado su voluntad que puede obrar en nuestras vidas de acuerdo a sus propósitos.

En la carta a los Romanos, Pablo lo señala muy bien cuando manifiesta en los versos 26 y 27 del capítulo 8: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.”

Nos damos cuenta entonces que para realizar nuestras peticiones ante Dios tenemos la ayuda del Espíritu Santo, el cual conoce cuál es la voluntad de Dios para nosotros, y conforme a esa voluntad pide a Dios que mueva su mano a nuestro favor, ¡alabado sea Dios!

Amados hermanos, la Biblia nos enseña que Jesús pedía al Padre, es decir, que no sólo se quedaba en el cumplimiento de las profecías que sobre él se habían hecho, sino, que oraba y pedía a Dios.

Marcos 1: 35 “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”

En los tiempos de la iglesia primitiva, esta también pedía a Dios expresando sus necesidades y recibía respuestas, como lo señalan el capítulo 4:29 y 31, del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Amado, hay un adagio de la sabiduría popular que señala: hijo que no llora no mama. De lo cual podemos colegir que cristiano que no pide no recibe; pues a Dios hay que pedirle, ya que él mismo nos enseña pedir, que no nos quedemos sólo con el deseo de las cosas u objetivos que queremos lograr, sino que manifestemos ante el Señor todo aquello que queremos recibir.

Querido hermano debemos pedir de forma clara y precisa lo que necesitamos, para que Dios nos conceda tanto nuestras peticiones espirituales como materiales.

En este punto podemos hablar de dos tipos de peticiones: peticiones generales y peticiones específicas.

PETICIONES GENERALES:

Son aquellas peticiones que encierran una solicitud de muchas cosas, constituyendo un todo, es una petición amplia imprecisa, en otras palabras, es una petición sin delimitación, por lo cual se hace muy difícil ver su cumplimiento, ya que este (el cumplimiento) en muchos casos no se lo puede verificar de forma personal, sino, que quedamos supeditados a ciertas  referencias o posibles noticias.

General. Común a todos o a muchos; vago, indeterminado

Vago. 1. Poco o nada trabajador
Vago. 2. Adjetivo.- errante, falto de precisión

Como un ejemplo podemos señalar: un hermano ora y dice: Señor salva a los hombres. Pues bien existen 6.500 millones de personas en el mundo. ¿Cómo sabe usted o se yo que Dios esta respondiendo esa petición y en que grado se da la respuesta? ¿Tenemos los cristianos algún sistema referencial continuo del crecimiento de la Iglesia a nivel mundial? Amado hermano a veces no lo tenemos ni a nivel local o provincial para saber como va creciendo cuantitativamente la Iglesia del Señor, y a veces hablamos de la Iglesia a nivel general cuando nuestras referencias no son mas que internas o locales.  Pienso en este respecto que sería importante que las iglesias pudiesen contar con un libro de registro de nuevos convertidos, lo cual de hecho facilitaría hacer un balance trimestral o anual para conocer el ritmo de crecimiento de las iglesias, y en base al resultado que arroje dicho balance establecer programas a seguir, sean estos a corto, mediano o largo plazo. ¡Sea bendito el nombre de Jehová! ¡ALELUYA!

Es importante señalar que no estoy enseñando que el orar de forma general sea malo, sino que estamos viendo que la confirmación de la respuesta de este tipo de oración se hace difícil, lo cual es importante saber para no caer en frustraciones y depresión espiritual.

Sería importante ver la siguiente estadística sobre el crecimiento de la Iglesia en Latinoamérica.

No hay estadísticas gubernamentales reciente, pero un estudio del Servicio de Evangelización para América Latina, indicó que en 2003 el 25 e la población es evangélica y están en una proporción de 1 a 2 frente a los católicos. En algunas regiones llega al 35.

En estadísticas mostradas por protestantedigital.com se aprecia el aumento de la feligresía en las iglesias evangélicas en América Latina, siendo de un poco más de 40.000.000 en los años noventa y en pleno año 2000 de casi 90.000.000 personas convertidas al Señor.

La prensa estadounidense, tanto religiosa como secular, nos recuerda con frecuencia que en las décadas más recientes en América Latina se ha dado un crecimiento notable de las iglesias evangélicas, especial pero no únicamente de las de tipo pentecostal. Se ha escrito mucho sobre ese «crecimiento espectacular». La edición más reciente del libro Operation World —una guía estadística generalmente bien informada— hace referencia a un total de 55 millones de evangélicos en Latinoamérica y el Caribe. Al mismo tiempo cuestiona otro cálculos más optimistas que podrían ser el resultado «en buena parte de una forma pentecostal exuberante de ofrecer cifras estadísticas» (2).

Un análisis cuidadoso y más detallado muestra un crecimiento constante en lugares como Colombia donde los evangélicos eran 85.000 en el año 1968 (0,43 en una población de diecinueve millones) y llegaron en el año 2000 a la cifra de dos millones (o sea 5 e una población total de 38 millones. Con la persistente atención que prestan tanto los sociólogos como las jerarquías católico-romanas a este fenómeno, ya contamos con numerosos análisis cualitativos del crecimiento numérico que nos pueden servir de base para una reflexión misionológica. Tomemos por ejemplo el caso de Chile donde el Protestantismo ha estado presente por más de un siglo. Un estudio reciente de la Universidad Católica concluye que 13,9 e la población de ese país es evangélica. Entre las clases sociales ricas el porcentaje es de apenas 6,2 mientras que en las clases más pobres 21 e la población se declara evangélica (3). El estudio presta atención al hecho de que mientras el sacerdote católico promedio ha pasado por un mínimo de diez años de formación rigurosa, muchos de los pastores evangélicos son autodidactas.

Algunas investigaciones misionológicas han sacado a la luz hechos aun más perturbadores que indican que en algunos países los evangélicos muestran señales de fatiga y deserción. Con un trabajo de campo muy cuidadoso y bien fundamentado, por ejemplo, se ha encontrado que un número significativo de personas de iglesias evangélicas regreal Catolicismo o abandonan el Cristianismo por completo. Uno de estos estudios inquietantes es el que realizó el sociólogo y pastor Jorge Gómez en Costa Rica, en el cual se nos ofrecen cifras que fundamentan estas tendencias.

Gómez completó su investigación en 1994 y pudo usar muestras sociológicas rigurosas de estudios llevados a cabo entre 1989 y 1991. Resumiendo su estudio afirma,  «aproximadamente una de cada dos personas que fueron protestantes en algún período de su vida han abandonado la iglesia. Del casi 20 e la población que en algún momento de su vida fue o es protestante, solo 10 ra protestante al momento del estudio» (4). La deserción ha sido más alta de lo que hubieran podido pensar los pastores y líderes denominacionales. Los grupos en los cuales la deserción es más frecuente son los adultos jóvenes (entre 18 y 24 años de edad), los hombres, las personas nacidas en hogares protestantes y los creyentes nuevos (dentro del primer o segundo año de su afiliación).

Hay una relación directa entre procesos de discipulado intencional y retención de miembros. Las iglesias que han perdido más miembros son aquellas que no tienen un plan claro de discipulado y atención pastoral. Entre las principales razones que causan la deserción están la incapacidad de los que desertan para vivir de acuerdo a los requisitos morales que las iglesias  exigen, y también los escándalos financieros y sexuales entre pastores y líderes.

Pienso que este grupo estadístico nos podrá dar una perspectiva de cómo está creciendo la Iglesia Cristiana Evangélica, no solo en el Ecuador, sino también en el resto de países americanos.

PETICIÓN ESPECÍFICA:

Es aquella petición que indica de modo preciso aquello que queremos o deseamos recibir de parte de Dios, este tipo de oración individualiza una cosa de otras; es decir, que cuando nosotros realizamos una petición específica, debemos decirle al Señor exactamente que es lo que nosotros esperamos recibir, de tal forma que podamos ver sus resultados y palpar la eficacia de la petición y gozarnos con la respuesta del Señor. ¡Oh, gloria a Dios!

Revisando el diccionario encontramos las siguientes definiciones:

Especificar. Determinar o precisar

Determinar. Fijar los términos de una cosa // distinguir, discernir//señalar, establecer una cosa para algún efecto.

Precisar. Determinar o expresar algo con detalle y exactitud

Específico. Que es propio de una especie o de una cosa con exclusión de otra.

Conceptualizando en base a las definiciones vistas, podemos decir entonces,  que: la petición específica es aquella que determina de forma detallada y precisa la petición excluyendo otras cosas o especies similares a aquello que se pide.

La petición especifica no se presta para ambigüedades o especulaciones en cuanto a lo que se va a recibir; es una petición delimitadamente claramente delante de Dios, de tal forma que el creyente debe acrecentar su fe y por consiguiente poner toda su confianza en que va a recibir justamente lo que ha pedido, ya que también es necesario recordar que nuestro Dios es un Dios de  orden. ¡ALABADO SEA EL SEÑOR!

Veamos entonces varios ejemplos bíblicos de peticiones específicas y veremos sus resultados.

Oración de Elías por lluvia. Podemos empezar señalando que el profeta Elías había sido usado por Dios para predecir una sequía en medio del pueblo de Israel a causa del pecado de sus reyes, 1ra de Reyes 17:1, lo cual produjo que el pueblo no tuviese agua por algún buen tiempo, pero sucede que cuando fue el tiempo de Dios para restaurar el agua a Israel, Elías vuelve a  ser usado por Dios nuevamente a través de un petición específica 1ra de Reyes 18:42, y dice la Biblia, que este siervo puso su rostro entre las rodillas (posición de oración) y empezó a orar y dijo a su criado que subiera al monte Carmelo y mirara hacia el mar, pero en un principio nada sucedió, he hizo que su siervo volviera a subir por siete veces consecutivas hasta que se dio el milagro, y es de suponer que mientras el siervo hacia las continuas subidas al Carmelo, Elías clamaba a Dios de forma específica:

Señor manda la lluvia, ya que tu me inspiraste a decir que solo por mi palabra volvería la lluvia ; manda la lluvia Señor, manda la lluvia Señor, manda la lluvia Señor, hasta que Dios no pudo aguantarse y tuvo que mandar a la lluvia que cayera, contestando así la oración de su siervo que clamaba de forma incesante y específica delante de su presencia. ¡Aleluya!

La petición de Ana. En el libro de 1ra de Samuel 1:11 podemos encontrar la historia de Ana y su petición, ella era una humilde mujer a quien Dios no le había concedido el don de tener hijos, esto le ocasionaba un sufrimiento a mas de que era afrentada por la otra mujer de su marido Elcana, pero un día se decidió a cambiar la historia de su vida y decide venir a la presencia de Jehová con un petición específica; quería un hijo varón (verso 11), luego vemos que en el verso 19, dice que Dios se acordó de ella y concibió un hijo varón tal y cual como lo había pedido, es decir, que la respuesta fue acorde a su petición y Ana fue llena de gozo porque vio la respuesta de Dios.

IV. LA FE

Amado hermano la fe es un requisito fundamental dentro de lo que estamos tratando, el libro de Hebreos, capitulo 11 y verso 1 nos da un concepto claro de lo que es la fe: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, desagregando este versículo analicemos las dos palabras esenciales del mismo; así tenemos que la palabra certeza  significa: conocimiento seguro y claro que se tiene de una cosa ;y convicción significa: convencimiento, idea fuertemente adherida a uno; diríamos entonces que la fe es el “conocimiento seguro y claro que convence a la razón humana, para alcanzar o lograr cosas mas halla de lo natural”, es  decir que a través de ella ( de la fe) nosotros podemos arriesgarnos a alcanzar aquello que desafía la razón humana.

La palabra griega que se utiliza para designar la fe en Hebreos 11:1, es “pistis”, que significa: el acto de dar la confianza de uno; es decir, abandonar el intelecto y la voluntad de uno a un objetivo, propósito o persona; en lo que nos concierne sería: confiar en el Ser Supremo todo nuestro intelecto y voluntad.

Querido hermano, la fe es una parte del fruto del Espíritu y es un imperativo para nosotros como Iglesia del Señor tener fe, ya que la misma señala en Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es  galardonador de los que le buscan.” Es decir, que al Señor le gustan los creyentes que tengan fe, que se muevan por fe, que crean cuando se acercan a Dios que él es real y suficientemente poderoso para satisfacer nuestras necesidades. ¡ALABADO SEA DIOS!

Si nos remitimos a la concordancia bíblica encontramos que dicha palabra se menciona alrededor de 84 veces, lo cual a claras luces demuestra la importancia que ésta tiene a través de toda la Biblia, y por ende en la vida del creyente.

¿Será la fe patrimonio único de la Iglesia?

Al respecto debemos señalar que los inconversos o no creyentes también pueden manifestar fe, de tal forma que el mismo Señor Jesús se sorprendió del nivel de fe que encontró en muchas personas que no eran pueblo de Dios, y eso no sólo lo vemos en el Nuevo Testamento, sino también lo podemos ver en el Antiguo testamento. Consideremos algunos textos:

Mateo 8:10 (Jesús sana al siervo de un centurión) “Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe.”

Mateo 15:28 (la fe de la mujer cananea) “Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.”

Hechos de los Apóstoles 14:8-10 (Pablo es apedreado en Listra) “Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había caminado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.

Querido hermano, usted y yo como pueblo de Dios debemos crecer en fe, tenemos que llenarnos cada día del Señor para que nuestra fe no falte como le falto a Pedro, cuando caminó sobre las aguas, sino por el contrario que tengamos una fe como la que manifestaron aquellas personas mencionadas en los evangelios, quienes no se quedaron contemplando el problema para debilitarse, sino que pudieron ver al Dios de los Cielos en la vida de Cristo para cambiar las circunstancias negativas en positivas, la muerte en vida, la escasez en abundancia “ALABADO SEA DIOS”. Si los inconversos manifiestan fe para lograr grandes objetivos, mucho mas la Iglesia del Señor debe tener fe para alcanzar las promesas que Dios nos ha hecho por medio de su palabra.

Estimado hermano, la fe es como la chispa que enciende la mecha para que explote una carga de dinamita; expliquemos esto: la dinamita es un explosivo industrial compuesto por nitroglicerina y ciertos materiales absorbentes como piedra caliza, pasta de madera o algodón, y sirve para demoler grandes montañas de roca, especialmente para hacer los túneles, pero a pesar de todo el poder contenido en la dinamita, esta no puede explotar si no existe una chispa que excite sus partes componentes y genere una explosión, en el plano espiritual la fe es esa  chispa, ¡ALABADO SEA DIOS!; que aunque pequeña puede excitar el poder de Dios para que se produzca una explosión de su gracia a nuestro favor, y podamos ver a los montes trasladarse a la mar bajo nuestras ordenes, ¡OH GLORIA A DIOS!, es por eso que el Señor nos reclama que tengamos fe en él para que podamos ver su poder obrando a nuestro favor.

Teológicamente se define a la fe como “una virtud sobrenatural por la que el hombre establece una relación con Dios”.

Tiene dos aspectos fundamentales: el de la adhesión a la verdad revelada (fe intelectual), y el de confianza en el Ser Supremo ( fe voluntaria); expliquemos esto; en primer lugar la fe por la verdad revelada es aquella que nace de la relación del hombre con Dios, es decir, que el hombre ya no cree por el mero hecho de creer, sino que tiene una convicción nacida del convencimiento divino, podríamos decir que esto fue lo que pasó con Pedro en Mateo 16: 16-17: “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que esta en los cielos.”

El segundo aspecto de la fe tiene que ver con la confianza en el Ser Supremo, y es aquella fe inherente al ser humano en cuanto a la necesidad de creer en aquel ser omnipotente del cual su mismo razonamiento le da testimonio dice en Romanos 1:21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” El problema para el no creyente radica en que en la mayoría de los casos esta fe que debe ser puesta en Dios, el hombre la pone en los santos, vírgenes, dioses muertos; impuestos por un sistema religioso que cambió la verdad de Dios por imágenes haciéndose abominables ellos y todos quienes adoran y ponen su fe en estos falsos dioses, enseñándoles lo que ni ellos mismos se creen (el papa Juan Pablo II, manifestó: Que ninguna imagen ni hombre puede competir con el poder de Dios), siendo semejantes a ellos quienes han puesto su confianza en supuestos iluminados, lideres de sectas, etc.,
pero Dios quiere que su pueblo ponga su fe en él como único Dios vivo que tiene poder para responder nuestras peticiones.

La Biblia dice en el libro de Los Hechos de los Apóstoles 17:22-24, que Pablo estando en Atenas su espíritu se enardecía viendo la idolatría de este pueblo, pero a pesar de todo este gran error, los atenienses tenían un altar de adoración al cual denominaban “Al Dios no conocido”, al cual dice la Biblia que estos hombres adoraban, es decir, que como hombres sabios los atenienses sabían y estaban convencidos que debía existir un ser supremo aunque no conocido por ellos, o sea que estaban desarrollando la fe voluntaria; pero ya para nosotros como Iglesia del Señor, este ser supremo ya no es desconocido porque a través de Cristo Dios se ha manifestado a todo aquel que ha recibido a Jesús como su Salvador personal; Iglesia del Señor tu eres privilegiada porque cuando tu pides ya no pides a la ventura, tu pides con seguridad porque tienes al Dios todo poderoso dispuesto para responder tus peticiones, pero tienes que seguir creyendo, no importa si aún no recibes, no claudique de tu fe ¡ ALABADO SEA DIOS!, porque es de Dios que tu gozo sea cumplido y que por la res puesta a tus peticiones sea Dios glorificado, ¡ALELUYA!

Recuerda amado hermano que Jesús es el autor y consumador de la fe, y solo por la fe en su nombre Dios va a responder tus peticiones.

V. EL PROPÓSITO DE NUESTRAS PETICIONES

Amado hermano dentro de la enseñanza que estamos estudiando podemos darnos cuenta que el pedir es algo que Dios demanda de su pueblo; es decir que el Señor nos invita a que nosotros le pidamos tantas cosas como sean posibles para nuestro crecimiento espiritual, como también para satisfacer otros tipos de necesidades, ya que al ser respondidas estas peticiones Dios se estaría glorificando en medio de su pueblo.

Filipenses 4:6 dice “Por nada estéis afanoso, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

Es importante entonces escudriñar cual es el propósito de aquello que pedimos, es decir, para que o como vamos a utilizar lo que Dios nos va a dar, ya sea en lo material o en lo espiritual.

Si ojeamos el diccionario encontramos que la palabra propósito significa:

1. Animo, o intención de hacer o no hacer una cosa
2. Intención determinada, voluntaria y deliberadamente.

Cuando hablamos del propósito de nuestras peticiones nos referimos a ver cual es el animo o intención con que pedimos algo del Señor, es decir, para que fin u objeto solicitamos algo de Dios.

El apóstol Santiago pudo ver por el Espíritu, que en la Iglesia se estaba generando un problema, el cual impedía que Dios se glorificara en medio de su pueblo; y el problema consistía en que se estaba pidiendo cosas fuera de la voluntad de Dios, para satisfacer sus propios deseos y pasiones, y no para glorificar a Dios sino para glorificarse a si mismo, para glorificar su propia vanidad y orgullo; cosas que a Dios no le agradan, así lo señala Santiago 4:3

“Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.”

Querido hermano, a veces nosotros los cristianos pensamos que Dios esta puesto para cumplirnos toda clase de caprichos o deseos; pero esto no es así, ya que Dios es soberano y él tiene la facultad de decidir que es lo mejor para nosotros a fin de no concedernos cosas las cuales él considera que no pueden ser beneficiosas u oportunas para usted y yo como creyentes. Leamos primera de Juan 5:14-15

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Hermano querido es una responsabilidad tuya y mía saber en que cosas Dios nos puede oír para no pedir necedades (entiéndase por necedades cosas fuera de la voluntad de Dios), Ej. Jonás pidió la muerte; Jonás 4:3, Moisés pidió ser borrado del Libro de la Vida; Éxodo 32:32 y33, Elías pidió la muerte 19.4, Santiago y Juan, pidieron puestos  especiales para ellos en la manifestación del reino de Cristo, Mateo 20:21.

La Biblia nos enseña que el mismo Señor Jesús sometía sus propósitos a la voluntad de Dios, a fin de que por la respuesta que recibiera Dios fuera glorificado. Lucas 22:42, Mateo 26:39, Marcos 14:36.

Usted y yo estimado hermano debemos aprender a pedir cosas necesarias para nuestra vida espiritual y material, cosas que sirvan para glorificar a Dios, ya no podemos estar pidiendo cosas por envidia, por vanidad, para competencia; ya no podemos morir en estériles peticiones para glorificar malos deseos y pasiones, porque ese no es el propósito de Dios; pues, el Señor ha dicho que él conoce nuestras necesidades, y de seguro nos dará mas allá de ellas conforme sea su voluntad.

Amado hermano no te empecines en pedir necedades que Dios note va a contestar NUNCA, escucha bien, NUNCA, pues él mismo dice que resiste al soberbio y altivo de corazón, y si usted y yo venimos a pedir a Dios vanidades que para nada bueno aprovechan, o son de hecho inoportunas o ineficaces, es posible que podamos estar teniendo un corazón altivo y soberbio. ¿No lo crees?

Pues lea e interiorice estas palabras y sus significados:

Altivo: adj. orgulloso, soberbio

Orgullo: Exceso de estimación propia// Sentimiento elevado de la propia dignidad.

Soberbia: Estimación excesiva de sí mismo en menosprecio de los demás

Soberbio: Adj. Que tiene soberbia// Altivo, arrogante

Arrogante: Adj. Orgulloso, soberbio

Quizás tú mi amado le esta pidiendo al Señor dones espirituales para demostrarle a los demás que Dios también te usa, o en su efecto, para competir con otros hermanos, o quizás para hacerte popular porque estas cansado del anonimato, pero déjame decirte amado hermano que los dones espirituales no son para competir entre hermanos, no son para alardear, no son para minimizar al hermano no son para envanecerse ; los dones espirituales son para con ellos servir a Dios y edificar a los demás; mi querido hermano no importa que estés en el anonimato lo importante es obedecer a Dios, por que en su tiempo Dios te hará notar en medio de la iglesia, Dios hará brillar su luz en ti conforme sus propósitos, ¡Alabado sea Dios!, solo sigue sometiéndote, sigue obedeciéndole al Señor que a su debido tiempo Dios te exaltará; recuerda a José en Egipto y lo que este padeció antes de ser gobernador, recuerda a Daniel antes de ser engrandecido por Nabucodonozor en Babilonia, recuerda a Moisés, recuerda a David; ¡Aleluya!

Pedir por las necesidades es muy importante porque mientras nosotros estemos en esta vida vamos a necesitar de las cosas de esta tierra, pero aún en la consecución de estas cosas a través de nuestras oraciones a veces pecamos ante Dios; nace entonces la pregunta ¿las cosas materiales que pedimos a Dios que propósitos tienen? Quizás tu estas pidiendo una casa con todas las comodidades (y esto no es malo porque todas las personas necesitan vivir con dignidad), pero quizás tu lo deseas para sacarle pique a tu vecina, quizás estas pidiendo ropa lujosa para opacar a los demás, quizás estas pidiendo riquezas para disfrutar del mundo como el hijo prodigo.

Mi amado hermano si tú al hacer tus peticiones a Dios estas cayendo en esto, es muy posible que Dios no te responda y tu fe se diluya en la insatisfacción de tus peticiones no contestadas, no porque Dios no te quiera responde, el problema puede ser que estés pidiendo con mal propósito, cambia el propósito de tus peticiones y de seguro que Dios te va a responder, y veras la gloria  de Dios, ¡Alabado sea Dios!

VI. LA CONSTANCIA EN NUESTRAS PETICIONES

Estimado hermano, cuando en esta enseñanza nos referimos a la constancia en nuestras peticiones, estamos refiriéndonos a la perseverancia que debemos tener en la petición que tengamos delante de Dios; es decir, que en todo momento de oración dicha petición pueda ser puesta en la presencia del Señor, no porque Dios se olvide de lo que nosotros le pedimos, sino que a través de esta perseverancia Dios se dará cuenta de cual es el mucho o poco interés que  nosotros tenemos en la respuesta que el nos pueda dar. ¡Bendito sea Dios!

La palabra constancia se deriva de una palabra latina, que significa calidad de constante.

Constante significa, que tiene constancia. Frecuente o continúo

También significa firmeza del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

La Biblia nos dice en el libro de Lucas capítulo 18, la parábola de la viuda y el Juez injusto, parábola a través de la cual el Señor Jesús enseño a sus discípulos sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar hasta conseguir sus objetivos y esto no solo para ellos, si no también para  nosotros.

No quiero relatar toda la historia de la viuda porque de seguro usted ya se la sabe; solo quiero rescatar para nuestra enseñanza la petición de la viuda: hazme justicia de mi adversario( verso 3), aquí podemos ver que la viuda tenía una petición bien definida de que era lo que ella quería, lo que ella deseaba, luego vemos en el verso 4 que a raíz de la respuesta negativa de  parte del Juez en primera instancia, es donde nace la perseverancia de la viuda al no darse por vencida ante la resistencia del Juez a hacerle justicia; es decir que en las manos del Juez estaba la solución de su problema, a pesar de que era un hombre injusto.

Amado hermano, la solución de tú problema y el mío está en las manos de Dios el cual la Biblia dice que es un Juez justo, y que con justicia juzga tanto a las naciones como a los hombres en particular, pero es importante señalar que en muchas ocasiones Dios se toma su tiempo, ya sea para probar nuestros corazones, nuestra perseverancia, o quizás a veces no es el tiempo propicio para esa respuesta; pero eso no significa que debemos desmayar o desistir de nuestras peticiones, por el contrario, debemos ser tenaces, insistentes, obstinados en pedir, pedir y pedir hasta que el Señor haga misericordia y conteste nuestras peticiones. ¡ALABADO SEA DIOS!

Es importante señalar la diferencia que existe entre la perseverancia en la oración y la perseverancia en la petición; la perseverancia en la oración se refiere al acto mismo de la oración como vínculo comunicativo entre el hombre y Dios; es decir, una relación vertical de forma ascendente, o sea, del hombre a Dios, lo contrario de la profecía que es también una relación comunicativa vertical descendente, es decir, cuando Dios habla al hombre.

La constancia, en la petición, como ya se dijo anteriormente, consiste en mantener una petición de forma permanente delante de Dios, de tal forma que un creyente puede ser perseverante en la oración, pero no perseverante en la petición; es decir, puede ser un mal pedidor, ya que pide una vez, dos veces y al no obtener respuesta inmediata ya no continua pidiendo lo cual le puede  ocasionar fracasos en su vida espiritual y en muchos casos puede llevarle a apartarse del Señor al pensar que Dios no le escucha.

Un gran ejemplo de constancia en la petición nos lo da el señor Jesús en el Evangelio de Mateo 26:36-46, cuando Jesús ora en Getsemaní, ya que acercándose la hora para que fuera entregado, dice la Biblia que tomando a sus discípulos se fue a orar, y estando en oración hizo una petición en cuanto al momento que se le avecinaba, pero el énfasis que hace esta escritura consiste en que la misma petición la hizo tres veces ; leamos el verso 44 “ y dejándolos, se fue de nuevo, y oro por tercera vez, diciendo las mismas palabras” ¡aleluya!, es decir que el Señor Jesús no perdió nunca el horizonte de su petición, ya que él necesitaba fortaleza para poder soportar ese duro momento de la crucifixión, y fue perseverante, obstinado en pedir al Padre la solución de su necesidad inmediata, y podemos ver cual fue la respuesta, de cómo fue fortalecido para subir a la cruz del calvario  por ti y por mi y poder poner su vida a cambio de la tuya y de la mía amado hermano, para que tu y yo podamos tener vida eterna ¡Bendito sea Dios!.

Amado hermano tú no puedes claudicar, no puedes rendirte, no puedes desmayar en mantener tu petición delante de Dios, sigue siendo constante que Dios te va a responder para que tu gozo sea completo y recibas la respuesta de tu petición por la constancia en tus ruegos y peticiones. ¡Alabado sea Dios”

VII. LA PACIENCIA

Amado hermano habiendo ya superado los 6 puntos anteriores nos toca ahora hablar de la paciencia, para cerrar esta enseñanza y para esto quiero traer a colación lo que señala la Biblia en Gálatas 5:22 “ Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe”

Aquí podemos darnos cuenta que la paciencia en la vida del creyente es un fruto del Espíritu Santo, y dentro de lo que estamos señalando ésta es muy importante para nosotros poder recibir de parte de Dios aquello que venimos reclamando como respuesta, habiendo ya cumplido todos los puntos anteriores.

El diccionario de la Real academia de la Lengua Española la define como:

1. Capacidad de soportar molestias, trabajos y adversidades con fortaleza y resignación.

2. Virtud que consiste en sufrir sin perturbación de ánimo los infortunios y trabajos.

3. Virtud cristiana que se opone a la ira

4. Espera y sosiego en las cosas que se desean mucho.

Querido hermano, la paciencia es muy importante que este presente en la vida del creyente, ya que a veces nosotros venimos con nuestras peticiones ante Dios y queremos que el Señor nos conteste a nuestra conveniencia, ya que muchas veces por lo apremiante de la necesidad o de la motivación para pedir dejamos de lado la soberanía de Dios y queremos someter al Señor a nuestro ritmo; pero en muchos de los casos las cosas no se van a dar a nuestro ritmo, sino al de Dios, porque el Señor sabe exactamente lo que necesitamos, antes que nosotros le pidamos algo, de tal forma que él tiene potestad para determinar que cosas deben ser de rápida contestación, cuales pueden o deben esperar un poco o, hasta que las condiciones para recibir sean las mejores, quizás tu estas pidiendo que Dios te levante, que te sane, que te prospere en un abrir y cerrar de ojo; pero quiero decirte categóricamente, ¡que Dios no es un improvisado!, para que tu vengas a pedirle lo que te de la gana y ¡zas! Ya tienes todo lo que deseas; no, no y no, recuerda que Dios es un Dios de orden (no tu orden, la de él), y él requiere que tú y yo tengamos paciencia dentro del orden y voluntad divina, para que aquello que él nos vaya a dar o a conceder sea perfecto, y eficaz en el tiempo y ocasión. ¡Alabado sea Dios!

El apóstol Santiago en su Carta Universal, en el capitulo 5 y verso 8 habla acerca de la paciencia y hace referencia a como el labrador después de haber labrado la tierra, espera con paciencia el precioso fruto; amado hermano, de igual manera sucede en el campo espiritual de las peticiones, ya que después de haber pedido; que seria como sembrar nuestras semillas de fe en los campos del Señor, y es allí donde debemos esperara con paciencia que esta (la semilla de fe que es en si la petición) de fruto, el cual (el fruto) representa la respuesta de Dios; recuerda que a través de toda la Palabra Dios siempre ha tenido el control, y aunque el momento sea de apremio, el  Señor te dará una salida amado hermano, no olvides que no solo nuestra fe es probada, sino también nuestra paciencia puede ser probada por el Señor, lo cual también puede ser parte del plan de Dios para moldear nuestro carácter espiritual y que aprendamos a esperar en Dios sin desesperarnos y no sea que por desesperación arruinemos nuestra vida espiritual.! Aleluya!

Amado hermano es importante que usted conozca que la misericordia y compasión de Dios son activadas cuando el Señor ve la paciencia obrando en la vida de sus hijos, quienes pesar de los problemas que tengan siguen esperando en que un día Dios les responda, tal y cual como sucedió con Job (Santiago 5:11), al cual el mismo Santiago lo pone como ejemplo de la paciencia que debe tener el creyente, quien a pesar de estar sufriendo el infortunio de sus  calamidades (pérdida de su hacienda, muerte de sus hijos y por último una sarna que le cubría todo su cuerpo) no atribuyo despropósito alguno al Señor, sino que por el contrario se fortaleció en Dios para soportar con paciencia la dura prueba que le sobrevino.

Querido consiervo, si tu estas cumpliendo con el señor y tus peticiones aún no son contestadas no te desesperes, no te impacientes porque tarde o temprano Dios te va ha responder, y te vas a gozar viendo la gloria de Dios derramada en tu vida. ¡Vive Jehová!, ¡pero se paciente!, no dejes que la impaciencia domine tu vida espiritual, ya que la misma (la impaciencia) puede llevarte a cometer hechos de los cuales después tendrás que arrepentirte.

Es importante señalar que paciente no significa pasivo; ya que el creyente paciente espera en Dios respuesta a sus peticiones, pero mientras la respuesta llega, él ( el creyente) sigue obrando o haciendo la parte que le corresponde hacer dentro de la petición que ha hecho, lo cual lo podríamos llamar co-responsabilidad, por ej.: un creyente que le pide a Dios que le levante, mientras llega ese momento el creyente debe estar activando en aquello en que quiere que Dios le levante, así tenemos ; si un hermano quiere que Dios le levante como maestro de la Palabra, este hermano debe ser un asiduo lector, investigador, un profundo estudioso de la Biblia; si un  hermano quiere que Dios le levante como predicador, debe predicar, a fin de que Dios le vaya dando ciertas cualidades necesarias en su vida, para que cuando sea levantado tenga pulidas y desarrolladas ciertas destrezas y habilidades necesarias para poder llevar adelante un ministerio evangelístico (avivamiento, ilación de pensamientos, fundamentos doctrinales, uso adecuado del lenguaje, tono de la voz, ritmo de predicación, dominio escénico, etc.).

Querido hermano, recuerda que hay peticiones en las cuales la respuesta es exclusiva de Dios; pero hay peticiones en las cuales hay una co-responsabilidad de parte del creyente para que Dios pueda hacer su parte, como ya lo explicamos anteriormente, ya que hay creyentes que creen que Dios va a hacer todo por ellos, y eso es un error de algunos creyentes que no se esfuerzan por alcanzar sus objetivos, pensando que Dios les va a socapar su vagancia espiritual o material; no te confundas, Dios no es socapador de nadie y si tu quieres alcanzar algo en el Señor tienes que esforzarte para que Dios bendiga tu esfuerzo y alcances todas tus peticiones.

Para terminar, recuerda amado hermano que Dios te ama profundamente y que su voluntad es que tus peticiones sean contestadas, que recibas que edifiquen tu vida espiritual, para que tu gozo sea completo, y puedas alabar a Dios por que escuchó y respondió tu petición.

Con mucho amor y cariño, vuestro servidor y hermano

Román Ayovi Caicedo

Nota: La gloria de esta enseñanza es para mi Señor Jesús de Nazareth

¡El único que se merece todo honor, todo poder, toda honra, toda alabanza por los siglos¡

¡GLORIA A DIOS!

Nota: si al leer esta enseñanza crees que algo no esta bien enfocado, o en su efecto tienes algún criterio o punto de vista, que pueda ayudar a mejorarla, por favor házmelo saber; porque tu opinión es muy importante y valedera para que juntos podamos seguir creciendo espiritualmente

BIBLIOGRAFIA

Santa Biblia, (versión Reina Valera 1960)
Peticiones con Respuestas, Hno Leonardo Moreno.
Secretos para una vida feliz, Ps. Paúl yongi Cho
Diccionario enciclopédico Océano
Biblioteca Encarta Multimedia
Internet

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